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Oct03
La importancia de la educación nutricional
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La alimentación de nuestros hijos
La alimentación es uno de los aspectos más importantes en nuestra vida. Acontece placer y necesidad al mismo tiempo, pudiendo ser una fuente de salud, si esta alimentación es equilibrada. Nuestros hijos deben comer de todo y variado (leche y derivados, carnes, pescado y huevos, feculentos, verduras y hortalizas, frutas, grasas y aceites, azúcares, bebidas). En casa y en la escuela, se deben crear hábitos saludables y hacerlo desde las primeras etapas educativas.
LA EDUCACIÓN NUTRICIONAL
La educación nutricional es un concepto muy importante que debemos introducir en nuestra vida cotidiana, para poder reconducir la relación actual entre el hombre y la alimentación. Cada vez hay más oferta, más demanda de alimentos haciendo incrementar las enfermedades relacionadas con un exceso o déficit alimentario. Por lo tanto, debemos tener unos conocimientos, actitudes, y comportamientos para poder elaborar una serie de actuaciones y poder prevenir, controlar los errores alimentarios como la malnutrición, es decir, tenemos que aplicar lo que se conoce como educación nutricional .
Los padres debemos saber cuál de las informaciones recibidas es la más adecuada, para poder procesar y enseñar a nuestros hijos la aplicación de esta en la alimentación cotidiana.
EL EQUILIBRIO ALIMENTARIO
Nuestros hábitos alimentarios se pueden educar. Cada uno de nosotros vive gracias a la energía y los nutrientes que nos aportan los alimentos. ¿Qué productos comemos, como los cocinamos, a qué horas y en qué cantidades forman parte del conjunto de comportamientos voluntarios y educables.
El consumo de los alimentos debe estar distribuido a lo largo del día (desayuno, comida, merienda y cena). Esta distribución puede estar más fraccionada según la necesidades por alimnets, por los horarios, para la práctica de ejercicio físico, etc. Los padres no hay que angustiarse si un día nuestros hijos han hecho una comida mucho o poco energético, ya que se puede compensar en el siguiente comida, al día siguiente; o durante la semana. Por lo tanto, el equilibrio alimentario se consigue a lo largo del día, los días, incluso de la semana.
La cantidad recomendada a consumir de cada grupo de alimento se conoce con el nombre de «ración» y dependerá de las características del individuo. Si no queremos seguir una alimentación convencional por razones psicológicas, religiosas, filosóficas, etc., hay que saber muy bien cómo debemos sustituir los grupos de alimentos o alimentos excluidos en esta pauta alimentaria. Debemos evitar cualquier desequilibrio nutricional, ya que nuestros hijos están en fase de crecimiento. Por lo tanto, el equilibrio nutricional es la base de un buen desarrollo humano. Si dudamos a la hora de dar recomendaciones alimentarias a nuestros hijos es aconsejable dejarse asesorar por un experto en este tema.
RECOMENDACIONES PARA UNA ALIMENTACIÓN EQUILIBRADA
- Dar importancia al desayuno
- Fomentar el consumo de pan, pasta, arroz, legumbres, cereales de desayuno …
- Fomentar el consumo de las verduras y las frutas.
- Controlar el consumo de productos lácteos.
- Limitar el consumo de pastelería y bollería.
- Potenciar el agua como mejor bebida.
- Ofrecer variedad en la alimentación y dedicar algún tiempo a cocinar.
- Evitar que el niño coma deprisa y acostumbrarse a masticar despacio.
- No utilizar alimentos como recompensa de determinadas actitudes, ni para calmar disgustos.
- Procurar un ambiente relajado durante las comidas, sin peleas ni tensiones.
- Evitar la televisión, la radio u otros elementos que pueden distraer al niño / a en las horas de comida.
- Fomentar la actividad física.
LOS HÁBITOS ALIMENTARIOS
La creación de los hábitos saludables (entre ellos el alimentario) es el pilar para educar a nuestros hijos. Hablamos de hábitos como: dormir bien, limpiarse las manos antes y después de las comidas, los dientes después, hacer pipí, o saber agradecer las cosas.
Los hábitos alimentarios se pueden educar, tal como lo hacemos para enseñarles a comportarse, ir en bicicleta, a leer, a escribir, a jugar al fútbol, etc. Pero parece que cuando se trata del «comer» la tarea educativa sea casi imposible. Debemos ser conscientes de que es un aprendizaje muy similar a otro, la pequeña diferencia es que en este los padres nos encontramos más inseguros, sobre todo si se trata del primer hijo o hija. Este comportamiento es lógico ya que está en juego la salud actual y futura. La angustia se incrementa cuando la adolescencia nuestros hijos toman la total autonomía para decidir lo que quieren comer. Hasta ese momento, los hábitos alimentarios son básicamente marcados por el entorno, como es el familiar y el escolar. Pero más adelante se extiende al grupo de amigos, las modas y la publicidad, convirtiéndose en el marcador oficial.
Así los padres vemos (o al menos tenemos la idea) que la vulnerabilidad que pueden tener nuestros hijos frente a otros factores externos, como la publicidad y la moda, puede ser reducida si los hemos educado de la forma más adecuada y saludable posible.
Estos hábitos alimentarios deben ser adquiridos lo antes posible y no pensar «mi hijo es demasiado pequeño, más adelante ya los aprenderá». Los hábitos alimentarios son el conjunto de aspectos higiénico-sanitarios (higiene personal, duración y frecuencia de las comidas) y socioculturales (normas de comportamiento en la mesa)
LAS 8 CLAVES DEL COMER BIEN
- Los padres debemos estar convencidos de que enseñar a comer es una tarea posible y no difícil (así los hijos lo interpretan de la misma manera).
- Hay que transmitir, en todo momento, seguridad y confianza de que podemos alcanzar los objetivos marcados.
- Ser claros, concretos y perseverantes cuando ponemos pautas a nuestros hijos. Siempre con actitud positiva.
- Hay dedicación y tiempo para lograr el aprendizaje. Cada persona tiene un ritmo propio a la hora de interiorizar y desarrollar hábitos y comportamientos.
- Mostrar afecto durante todo el proceso de aprendizaje.
- Mantener un buen ambiente familiar. La paciencia y el buen humor son buenos recursos para afrontar los conflictos que pueden surgir.
- Dar siempre un buen ejemplo a los hijos. Es decir, que haya sintonía entre lo que pedimos y lo que hacemos.
- Y, sobre todo, disfrutar de la mesa y de la comida. No olvidemos que la comida también es un acto de relación social y como tal lo podemos vivir con placer e intensidad. Para enseñar a comer bien debemos seguir unas pautas acompañadas de una actitud positiva, intentando mantener la paciencia y el buen humor.
Todo ello se ha de rodear con un clima de tranquilidad, serenidad, relajación excluyendo te los elementos de dispersión como son la televisión, la radio, juguetes, etc …
UNA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
Otro aspecto importante es que los padres no tenemos que hacer los payasos para que nuestros hijos coman; lo único que conseguimos es que perciban las comidas como un espectáculo y no como un espacio identificativo de la comida, desmontando así nuestra acción educativa.
La responsabilidad de la educación alimentaria de nuestros hijos o hijas es (o debe ser) compartida: familia, escuela, y empresas de restauración colectiva. Este trípode debe transmitir conocimientos, educación y orientación en la tarea alimentaria. Debe ser un eje coherente y compartido. Hay que reconocer la importancia del comedor escolar como promotor de hábitos alimentarios. Puede ser una buena opción para ayudarnos a que nuestro hijo tenga un comportamiento alimentario más adecuado.
EL COMEDOR ESCOLAR PUEDE SER UN ESPACIO IDÓNEO PARA …
Además de ser un espacio de socialización y aprendizaje, el comedor escolar es un entorno idóneo para educar a los niños en los buenos hábitos de alimentación. El comedor en la escuela es importante para …
- Aceptar de forma progresiva nuevos alimentos y preparaciones dentro del proceso de educación del paladar
- Enseñar que comer es un placer
- Promocionar actitudes correctas de comportamiento alimentario (masticar lentamente, sentarse correctamente, no hablar con la boca llena, etc.)
- Potenciar el respeto hacia los demás durante el acto de comer (servir agua a los compañeros, etc.)
- Educar y potenciar los hábitos referentes a la higiene (lavarse las manos, los dientes …)
- Comisión FaPaC de Comedores Escolares
La FaPaC ha creado una comisión de AMPA de comedores escolares para ofrecer información útil y dar la oportunidad de trabajar conjuntamente sobre este tema del que tenemos mucho que decir. Registrarse en COMISIÓN DE COMEDOR.
LOS MENÚS DE CASA Y DE LA ESCUELA
Ambos deben contener todos los grupos de alimentos básicos (feculentos, frutas y verduras, carnes, pescado y huevos, grasas – preferentemente aceite de oliva-, agua sin gas). Además, deben ser variados en colores, técnicas culinarias (crudo, hervido, guisado, plancha ….), De texturas, temperaturas, siguiendo una estructura de primer plato, segundo plato, guarnición, pan, postre y agua. Deben ser conocidos por parte de los padres para poder equilibrar (no repetir comidas) con las cenas diarios de cada hogar.
LOS COMPLEMENTOS NUTRICIONALES Y LOS ALIMENTOS ENRIQUECIDOS
Los complementos dietéticos o alimentos enriquecidos pueden ser necesarios puntualmente en fases de la vida (crecimiento, actividad física muy elevada, enfermedad (anorexia, etc ….), etc., y deben estar prescritos o valorados por un profesional. Debemos pensar que siguiendo una alimentación equilibrada ya cubrimos las necesidades nutricionales del organismo y que por tanto de entrada no los necesitamos. Suelen ser, complementos de vitaminas y minerales o enriquecidos con estos u otros (omega 3). Hay que saber , que un exceso de nutrientes (provocados en este caso por un suplemento nutricional inadecuado) puede desequilibrar el organismo pudiendo producir alteraciones metabólicas y trastornos nutricionales.
Los complementos dietéticos y alimentos enriquecidos deben estar prescritos o valorados por un profesional, y son dirigidos a un grupo determinado de la población.
EL ETIQUETADO ALIMENTARIO
El etiquetado de los alimentos o productos alimenticios proporciona una buena información para el consumidor si éste la sabe interpretar.
En la etiqueta es obligatorio: la denominación del producto, la lista de ingredientes, cantidad neta de peso o volumen de alimento, fecha de caducidad, consejos de conservación obligatoria, instrucción de uso si es necesario, identificación de la empresa, lote de fabricación, y código de barras.
La información nutricional es obligatoria en aquellos productos enriquecidos o funcionales o dietéticos (entre ellos los «light») (o «especiales» para diabéticos, celíacos, etc.), el resto de alimentos es más una cuestión de modas y marketing.
Hay que saber interpretar el etiquetado de los alimentos y productos alimenticios para poder hacer una buena elección.
LA TECNOLOGÍA ALIMENTARIA
El hombre ha estado buscando desde su evolución métodos para poder alargar la vida útil de los alimentos además de que sean comestibles. Por lo tanto, durante el recorrido de la historia los procesos tecnológicos alimentarios han estado presentes de forma más o menos rudimentaria. En general, hay un sentimiento negativo hacia la tecnología alimentaria por parte de los consumidores, siendo un gran error; ya que nos permiten:
- mayor disponibilidad de los alimentos
- alargar la conservación de los alimentos
- evitar el crecimiento de bacterias dañinas para la salud
- mejorar o mantener el aspecto organoléptico de los alimentos
- Hay muchos métodos tecnológicos que son muy antiguos y que actualmente sólo se han perfeccionado, como ahora, la conservación por frío, por calor, por deshidratación, por sustancias como los aditivos, etc.
Cada alimento o producto alimenticio tiene establecido por normativa el tipo y la cantidad máxima a añadir de aditivo, para proteger la salud del consumidor. En la lista de ingredientes del etiquetado pueden aparecer con su nombre completo o mediante la letra E (quiere decir que están autorizados en la Unión Europea) seguida de un número de tres o cuatro cifras y precedido del nombre de la categoría a la que pertenece (colorante, conservante, antioxidante ..); por ejemplo: E-202 conservador.
El consumidor es el que marca el ritmo de la evolución de la tecnología alimentaria, ya que el principal objetivo de esta es satisfacer las exigencias y necesidades del consumidor a todos los niveles.
Y QUÉ HACEMOS CON LOS DULCES Y GOLOSINAS?
Se admite una cierta cantidad de azúcar en la alimentación diaria del niño.
De hecho, tomado en medida, el azúcar contribuye a encontrar el equilibrio diario de nutrientes. Todos sabemos que un exceso puede dar lugar a caries, incremento de peso (sobrepeso / obesidad), disminución del apetito, y malos hábitos alimenticios (desestructuración de comidas, etc.).
Muchas veces los padres hacemos los dulces objeto de chantaje, no siendo un buen hábito, porque de esta manera aún se refuerza más el deseo. Pero nuestros hijos, en determinadas ocasiones, también utilizan los productos dulces como chantajes y estratagemas para «medir» el adulto y conseguir lo que quieren. Si el capricho se concede de forma sistemática entonces transigir en los puntos básicos del aprendizaje del equilibrio nutricional y se apodera de nosotros la inseguridad porque perdemos la autoridad y la coherencia tan necesarias para desarrollar la función educativa.
Si el niño es muy goloso aconseja dar una pequeña aportación diaria, ya que le puede representar un pequeño placer y evitar una frustración, aunque esto debe ser valorado por un profesional de la salud. Las golosinas y los dulces pueden representar una chispa divertida dentro de la alimentación de nuestros hijos si se ofrecen en momentos puntuales, pero nunca para que nuestro hijo o hija coma, se siente bien en la mesa, etc. Estos productos no complementan ni pueden sustituir una comida.